EDITORIALES -TENDENCIAS-, LA BOCA MAGAZINE, Tapas de letras

El religioso ingrediente inmaterial.

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El religioso ingrediente inmaterial de las recetas de cocina. La religión condicionó de forma determinante la alimentación de todo occidente cristiano y por tanto de España

Piadina de pisto con láminas de bacalao

Piadina de pisto con láminas de bacalao

La religión condicionó de forma determinante la alimentación de todo occidente cristiano y por tanto de España. Todas las religiones fueron en la misma dirección. Condicionaron, revolucionaron la comida de sus parroquianos y crearon unos hábitos alimenticios arraigados. Y así continúan. Hoy mismo, la manera en la que se alimentan los pueblos no se entendería sin la religión. Una gran parte de las recetas de cocina de todos los países tienen el ingrediente religioso en sus ingredientes inmateriales y culturales.

Basada en normas de moral religiosa de obligado cumplimiento, la Iglesia cristiana estableció un camino que nadie se saltaba, claro. Bueno… como para saltárselas. En la época de Carlomagno al pecador que elaboraba platos sin tener en cuenta estos preceptos dietéticos de la iglesia y le pillaban in fraganti, ¡le condenaban a muerte!

Y sin duda me pasma, me petrifica el brutal refinamiento de la iglesia polaca, por perverso, retorcido e inhumano. Una inmensa putada gastronómica, vamos. En la Polonia cristiana, no tengo referencia del siglo, al que le pillaban pecando, saltándose estas normas dietético-religiosas, ¡le arrancaban los dientes! ¡Pecas por comer… pues a beber toda tu vida pecadooorrrr! Coño, qué mala leche, qué siniestro dejarles toda la vida a papillas ¡Y sin poder comer pipas, que a lo mejor entonces estaba de moda!

Rosquillas de palo de Tierra de Campos. Palencia

Rosquillas de palo de Tierra de Campos. Palencia

Para concretar estos preceptos la iglesia cristiana, dividían el año en días grasos, en los que se podía comer carne. Y días magros, en los que las verduras y los pescados eran la dieta obligada. Eso sí, cuando se celebraba alguna festividad religiosa, marcada debidamente en el calendario, se solía festejar con alguna comida o dulces especiales, para los que no había ningún tipo de limitaciones.

Es más que probable, que la especialización de los conventos de monjas en la elaboración de dulces, partiera de esta premisa fundamental: lo dulce nunca fue objeto de prohibiciones ni limitaciones. Siempre fue bien visto por la iglesia cristiana, podía ser actividad cotidiana de un convento durante todo el año, sin limitaciones morales, éticas, religiosas ni de calendario. Además, los dulces están unidos a la miel, las abejas su trabajo en comunidad, su constancia, la utilización inteligente de la naturaleza, la cera virgen, las velas necesarias para el culto… todo encaja.

 

Alfredo Franco Jubete.