Para no equivocarse en Madrid

El Pote es solo una olla.

EDITORIALES -TENDENCIAS-, LA BOCA MAGAZINE, TAPAS DE LETRAS

 

 

 

No es un pote, pero es una magnífica empanada gallega de chocos en su tinta.

No es un pote, pero es una magnífica empanada gallega de chocos en su tinta.

 

¿Pero será posible? ¿Y el pote nacional galego? Porque si hay un plato gallego, diferenciado y con valores exclusivos, es este. Esto lo saben hasta los niños sin escolarizar.

Pues resulta que no, que lo que parecía una cosa, es otra. ¡Y encima a estas alturas de la vida!, después de toda una existencia leyendo todo el día libros de cultura gastronómica. Bueno, bien mirado, a lo mejor es esa la razón de haber descubierto que lo que media España (¿decimos toda?) llama pote gallego no se llama pote. Bueno, y honestamente tengo la sensación personal que media Galicia tampoco lo sabe, por lo menos los más jóvenes y urbanitas.

Total, que así lo afirma el Diccionario Enciclopédico Gallego-Castellano de Eladio Rodríguez González de la Real Academia Gallega. Esto puede leerse en la palabra Pote: «Fuera de Galicia, los aficionados a las cosas típicas de nuestro país llaman pote gallego a la comida que en esta región se prepara con habichuelas, patatas y otras legumbres, unto, carne de cerdo y vaca, chorizos y morcilla. Le han aplicado ese nombre porque supieron que tales ingredientes, que nosotros llamamos cocido, se cuecen en el pote juntos, para hacer el caldo; y lo bautizaron con la denominación de pote gallego, tomando el continente por el contenido.

O sea, que estamos ante otro caso como la paella, en la otra punta de las Españas.

 

Alfredo Franco Jubete

 

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