Para no equivocarse en Madrid

Fashion for “Dinkis”

LA BOCA MAGAZINE, Opinión, Secciones











Llamar:

Por Alfredo Franco Jubete   Hoy el afterwork fashion es glamour cosmopolita. Ambientes de suntuosidad extravagante y recargada que van de la elegancia kitsch, retro y exuberante, a la estética barroca cargada de magia y estridencia, o al minimalismo creativo con look industrial y muebles de época. Así son estos lujosos restaurantes & lounge (restclub non stop) y algunos restaurantes vanguardistas. Un fenómeno llamativo que viene rompiendo con fuerza en el mercado y no para de crecer en toda Europa, no solo en España. Las cifras de estos proyectos son espectaculares en todos los sentidos: las de construcción y decoración estremecen de pensarlo y se suman por millones de Euros y las otras no menos desusadas, impresionan doblemente por inusuales. La esencia está en el proyecto de un interiorista conocido por sus decoraciones barrocas, con rasgos fastuosos y diferenciados. La clave es la espectacularidad infinita, la grandiosidad de la decoración, crear una estética tan fantástica e insólita como sea posible. Si no impacta con fuerza, no vale, que el cliente llegue y no se lo pueda ni imaginar. Todo para crear un ambiente cálido, relajante y envolvente que, unido a una iluminación teatral y una música suave, ayuden a formar distintos escenarios en los diferentes salones. Por supuesto, todos tienen un reservado donde hacerlo aún más exclusivo y diferenciador, con una tarifa superior. Un lugar donde taconazos, balcones talla 100 y botox complementan los adornos, y donde la "metrosexualidad" se decora con iniciales en el pecho, trajes italianos y gomina en la azotea. Es el universo de los “dinkis” (“double income no kids” /ingresos dobles sin hijos), parejas sin hijos obsesionados con cuidar cuerpo, imagen y ocio. Viven de alquiler, al día, salen a diario, viajan con amigos cada fin de semana y cruzan el charco tanto como se lo permiten el jefe y la tarjeta de plástico. Y prefieren tomar copas con los de su tribu en vez de tapas un "bareto" – bodega con barricas, mármol y barra de latón. Son locales en los que la cocina no cierra, se puede desayunar, tomar un pincho, almorzar, cenar o tomar un resopón de madrugada después del cóctel o el champagne. Cuantas más oportunidades de facturar mejor, que los clientes no se escapen ni un solo día: los sábados y domingos, brunch. Si la noche del viernes se fueron perjudicados a casa, el sábado a mediodía bullshot o bloodymary y huevos benedictine, para que vayan cogiendo el tono. Como es lógico y salvo excepciones, la cocina no es lo más importante. Todos practican cocina de mercado, contemporánea y de fusión, con todos los tópicos al uso. No pueden faltar platos de inspiración oriental, un maravilloso colchón para poder ofrecer cualquier plato sin la necesidad de ser fieles a nada. El quid está en hacer un alarde de imaginación y unir en un plato, salsas y aromas de otro país muy lejano y exótico, con productos que jamás se encontrarían en él. ¡Ah! , los nombres de los platos son primordiales, siempre debe haber un tempura, un tataki y noodles. Los carpaccios, tartares y hamburguesas son también muy comunes, como los huevos fritos con cosas. Y por supuesto, alguna hierba o especie rara y exótica... si no hay rebuscamiento no vale, ¡se dirigen a fashion victims! Sin embargo y para ser justos, la coctelería es sencillamente magnífica y tan espectacular como su decoración. España no ha sido nunca un país de cocteles, pero con estos establecimientos y los magníficos profesionales que los crean y elaboran, acabaremos bebiéndolos. ¿Quién es el que se resiste a ofertas tan exóticas como el Maguey? Lo más destacado de este movimiento, es que está en pleno hervor justo cuando la industria hostelera de calidad busca fórmulas para salir de los altos precios. Cuando algunos grandes restaurantes se han bajado los precios y han creado fórmulas más baratas. Y cuando empresas hosteleras de éxito, ponen casa de comidas contemporáneas con materias primas de costes moderados, para ofrecer comidas a precios asequibles. Definitivo, los dinkis no tienen crisis. Ahora bien, los que parece que sí notan la crisis, son los propios establecimientos. Tras el verano, han cerrado dos de los más fashion y emblemáticos, que unido a otro que cerró hace un año... podemos concluir que los precios duros y muy duros de este modelo de negocio, no se lleva muy bien con la crisis.

LA BOCA MARKETING & COMUNICACIÓN, S.L. | EDITOR: Alfredo Franco Jubete

DISEÑO: Ángel Luis Sánchez • angeluisanchez1@gmail.com / Desarrollo: Datacom Soluciones Internet

INICIO ↑