LA BOCA MAGAZINE, MENU DEL DIA, Secciones

Torrija de 2000 años.

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Un portento de receta que ha llegado hasta nuestros días, intacta, cocinándose tal cual. Impresionante documento gastronómico que demuestra la maestría de la Roma clásica en cocina.

 

Torrija con helado. Triciclo. Los 5 Mejores.

Torrija con helado. Triciclo.

Pertenece al legendario imperio del pan duro, colosal ingrediente de la cocina pobre, muy superior al pan rico cuando se trata de dar forma a un plato trascendente.
Pan de espuma de leche, dulce y esponjoso. Humilde pero más presente que nunca en cocinas creativas, que buscan tocar el cielo a través de esta vía láctea de dorada forma y filigrana de aromas: flor de la canela, granos, pieles, cortezas, clavos, soleras, miel y azúcares complejos de diferentes procedencias.

Hoy, el ingrediente básico también ha dejado paso a bizcochos, bollos, brioches y las labores que la imaginación de cada cual haya encontrado para conseguir sorprender por textura, densidad o liviandad. En fin, una mirada diferente de este postre tradicional donde los haya.

En España la torrija está documentada desde la Edad Media. En el S. XV, la cita Juan del Encina: «miel y muchos huevos para hacer torrejas».
En el libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras (1607) y el Arte de Cozina de Martínez Motiño (1611), ya aparece su receta.
Y en la Francia del S. XIV, el famoso Taillevent, en su gran recetario Le Viandier, describe cómo hacer las tostées dorées (tostadas doradas). Hoy en el país vecino del Norte, la denominan pain perdu (pan perdido) y en el otro vecino, rabanadas.
En Alemania su nombre define su humildad; arme ritter (caballeros pobres).
En los países anglosajones french toast (tostada francesa).
En Austria pofesen, en Suiza fotzelschnitten, bundás kenyér en Hungría y en los Países Bajos, wentelteefje.
También la comen en Latinoamérica. A partir del Descubrimiento de América, el trasvase de productos, culturas y costumbres alimentarias fueron una constante. Hoy prácticamente en todo Iberoamérica es un postre común.

En definitiva: europea, universal y muy antigua. La receta procede ni más ni menos que de la cocina del Imperio Romano. Un pueblo mediterráneo cuya alimentación era rica en cereales, legumbres, frutas, leche, queso y pocos pescados y carnes. Por tanto, era consecuente el aprovechamiento del pan para cocinar.

La receta está descrita a la perfección en el primer recetario de la humanidad, el famoso De re coquinaria escrito por Marco Gavio Apicio (25 a.C – 40 d.C) y dice así: “Toma pan del mejor trigo, quítale la corteza y córtalo en trozos grandes. Sumerge los trozos de pan en leche, fríelos con aceite, échalos miel por encima y sírvelos”. Apicio. Aliter dulcia (otros dulces), De re coquinaria, L. VII, XI, 3.

Un portento de receta de 2000 años de antigüedad, que ha llegado hasta nuestros días intacta, cocinándose tal cual. Impresionante documento gastronómico que demuestra la maestría de la Roma clásica en cocina, como en tantas cosas.

 

Alfredo Franco Jubete.

Torrija

Otra torrija con helado